miércoles, 6 de enero de 2016

RABO DE TORO ESTOFADO

O de vaca, o de buey, o de añojo, o de res, ..... eso era lo que pensaba, que era lo mismo, que lo importante era, y es, el tamaño, el gordor, o sea, el grueso, que después la gente bien intencionada va y dice que las dimensiones no importan......, !vaya si importan!, como también importan los conocimientos de geometría en esto de los rabos porque !a ver!, todo esto de las medidas serán una conjugación de largo y ancho, no sea que se dispare una, el largor, en detrimento de la otra, el gordor, o viceberza, vete tu a saber;


aunque en algunos casos, sólo en algunos casos, el peso es de vital importancia, si no, que se lo pregunten a la torera cuando este toro imberbe, o sea,  este novillo, a las primeras de cambio quiso consumar, casi casi sin haber sido presentados; menos mal, pues según dicen las crónicas de este acto, todo quedó en un gatillazo, en una estocada fallida.....
Volviendo a lo del rabo de verdad, a la cola, hay ciertas carnes vacunas en las que influyen otros factores, por ejemplo, la maduración de las mismas, la grasa entreverada de los chuletones de buey, ........, los nervios correosos que la atraviesan y hacen, a la carne, más firme, más turgente, ....y no son precisamente las más jóvenes.....las más sabrosas, las más apreciadas.


No hace mucho, comenté en otro post de este mi blog, algo sobre la raza "AZUL BELGA" que, como se ve en esta foto, es un tipo de vacuno propicio a engordar sin freno, pero tiene un defecto y es que sus "rabitos" no guardan la proporción con el resto del cuerpo, !lástima.....!

no olvidar que pulsando en una de las fotos se ven más grandes y mejor
claro que este defecto, el del rabo pequeño de la raza Azul Belga, también es bastante común en cierta especie humana que no cultiva por igual todos los músculos de su cuerpo.

Para evitar este despropósito en los vacunos (en los humanos no me veo capaz de encontrar soluciones), propongo eliminar de los establos las ya tradicionales tiras asesinas de moscas, las adhesivas, las higiénicas de siempre, que tanto perjudican el normal desarrollo de los rabos;

imaginaros, aunque sea sólo por un momento, que cada vaca, toro, o similar, tuviera diez o doce moscas per cápita incordiando las partes pudendas y aledaños, ¿cuántas veces movería el rabo para espantarlas?. De esta guisa, con tanto ejercicio, tendríamos rabos ¿vigorosos, gordos, largos, bien proporcionados?, 

como este que os muestro. Seis, ocho trozos,  son más que suficiente para dos personas; y ahora, sin pérdida de tiempo, no sea que vengan las moscas, veamos cómo lo cociné:

una cebolla mediana, un par de zanahorias, un pimiento rojo y unos dientes de ajo en láminas (olvidé el puerro) y un par de hojas de laurel

 sin olvidarme del vino, un Mencía, Rectoral de Amandi en este caso. No muy caro -5€ aprox.- y, para mi, muy apropiado también para beber.

Empiezo sofriendo los dientes de ajo, cebolla y, a continuación el resto, pimiento rojo, zanahoria y puerro.

Mientras, enharino los trozos de rabo

separo y reservo las hortalizas ya sofritas 



en el mismo aceite los doro hasta que cogen un poco de color.



a continuación los coloco en una olla rápida o a presión, añado las hortalizas que había reservado y cubro todo con una mezcla, mitad y mitad de vino  tinto (Mencía en este caso como dije antes) y agua.

Soy, aunque esté en período de aprendizaje a pesar de mi edad,  de los que a los estofados les añado una onza de chocolate negro. Es "Chocolate express", escelente y, además, fabricado aquí, en La Coruña, y

el color lo dice todo, no hacen falta palabras. Le da al estofado un estupendo toque de color y sedosa textura; 


un poco más de una hora es suficiente para llegar a estos colores, tanto de la carne como de la salsa. Si está bien cocinado, la carne se desprende fácilmente de los huesos; (ojito con que no se queme, es fácil que se quede sin líquido) 

Me gusta acompañar estos platos que tienen una salsa consistente y contundente, con puré de patatas, ya sabéis, una nuez de mantequilla, chorrito de leche, huevo y patatas bien cocidas.


además, con una cuchara de helados se hacen estas estupendas bolas de puré que quedan bárbaro.

y aquí está, un buen plato de estofado

que, de cerca, no desmerece nada. En estos casos, y sólo en estos casos, me gustaría ser notario para dar fe de lo que digo, o sea, rico, rico de verdad.

Y como reconocimiento y homenaje a los poseedores de los mejores rabos no humanos, ahí va la canción que se cantaba siempre que se bebía un clarete de más.

Desde luego es verdad eso que dice: Hay gente con la que pierdes el tiempo y otra con la que pierdes la noción del tiempo. Amén.

Y, por último, mi consejito aunque resulte un pesado: Por favor, !ríndete! no tienes escapatoria, ¿no sientes tu persona rodeada por uno de mis abracitos?, pues eso, un abracito.




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