jueves, 17 de noviembre de 2016

DORADA AL HORNO (de domingo)

Días atrás os puse en antecedentes sobre una de mis decisiones trascendentes de estos últimos tiempos: La transición, el cambio de ubicación de mi cerebro. 


Ya sabéis, con esto de la capacidad craneal que no para de crecer, y previendo para estos próximos millones de años el que vayan en aumento los dolores de cabeza provocados por la falta de espacio, me he puesto manos a la obra. Y claro, esto de alterar estas cosas, aunque sean pequeñeces, pues acaban por darle bastante la lata a uno.


Es una tarea penosa, lenta, como una mudanza de casa  hecha por un par de amigos y tú,  usando como medio de transporte el maletero y la baca de un coche prestado, y que no quieres manchar ni rayar . 
Claro que todo esto era y es necesario ante lo que se está avecinando. Ya expliqué días atrás en artículos anteriores, que si esto sigue así, dentro de 1.750 millones de años nosotros, la "gente" (como nos llaman ahora), tendremos una cabeza con capacidad para albergar algo más de cuatrocientos litros (de cerveza, o lo que se estile en esas épocas venideras). Son difíciles de creer estos cálculos que hice pero es una simple regla de tres !Y SIMPLE!, lo que hay que hacer, contando con que los australopitecus africanus estuvieron por aquí no hace más de cuatro millones de años, veamos:
si en cuatro millones de años nos engordó la cabeza UN LITRO, ¿cuántos litros nos engordará en 1.750 millones de años?
1.750 x 1 y dividido por 4 es igual a 437,5 litros


Esta noticia, como podéis leer, la dio en el año 2013, la Agencia Efe, y yo me he pasado estos tres años haciendo cálculos tan científicos como los de esa universidad inglesa de East Anglia. !!Dios mío!!, si ahora ya somos cabezones con un cráneo en el que caben apenas cinco botes de cerveza de 330 mililitros, ¿qué será de nosotros, !la gente! -como ya dije que nos llama ahora la progresía- cuando tengamos un cabezón en donde nos quepa la friolera de 1.312,5 botes de birra?. 
O lo que es lo mismo, algo más de catorce barriles de treinta litros. Tendremos "la gente" un señor cabezón !si señor!

Por esta sencilla razón, me he puesto manos a la obra, como ya dije al principio de este artículo, y después de largos y arduos estudios, pruebas y prototipos, he llegado a la conclusión que el más adecuado, el más funcional y el más plausible es el que veis a continuación:
Quise conservar mis señas de identidad, o sea, la misma cara, las mismas piernas,  las mismas manos. Las grandes modificaciones saltan a la vista, el tórax lo he convertido en la sesera principal, en el gran centro de mando a modo de gran sala de ordenadores, y en el cráneo, antigua residencia del cerebro, alojaré los periféricos -cámara, teléfono, tablet, cargador baterías, etc.- como ya avancé en artículos anteriores.

Bueno, la verdad, si os fijáis bien, veréis que a ambos lados, en los hombros, he incorporado sendos botones-pulsadores,
uno para activar el gusto al pescado y el otro para que guste la carne, pero en el sentido literal, en el de la comida, no en el otro.
Así, si hoy miro en la nevera y veo algo de pescado para cocinar, aunque no me apetezca, !ZAS!, aprieto el botón de "PESCADO START" y ale, ya me apetece pescado, así de fácil. 
Os diré que estoy investigando otros sabores que iré incorporando a medida que fructifiquen esos estudios, por ejemplo: botón de verduras, botón de manzanas golden, botón de café sin azúcar (a veces se acaba y no hay quien tome el café), botón de pasta, etc. y así, si mi niño no me sale comedor, pues le aprietas el botón correspondiente y ya está, adiós a eso de "Andreita, cómete el pollo" y frases y gestos similares, como el hacer el avión, etc......

Bueno, pues hoy, domingo, hice lo que debía, apretar el botón correspondiente de pescado, ya que tenía en la nevera una dorada, y no muy pequeña, por cierto. Veamos cómo la preparé:

DORADA AL HORNO

una cebolla grande, un par de tomates, un pimiento rojo y otro verde, y un par de patatas, todo ello cortado como veis, serán la base de ese pescado que hoy, sin paliativos,  toca comer


tanto las patatas, como la cebolla, las frío un poco en aceite antes de colocarlas en la fuente 


no corté ni muy grande ni muy gordo los pimientos y los tomates

!!Dios mío!! menudos colores.....

menudos sabores...... Solo queda salpimentar y añadir un chorro de aceite 

y al horno a 180 ºC unos cuantos minutos para que se vayan cocinando un poco 

mientras, pico un par de dientes de ajo y los doro en un buen chorro de aceite, le añado una cucharadita de pimentón, sin que se queme, un buen vaso de vino y unos granos de pimienta negra.

coloco la dorada (la había salpimentado previamente)

y le añado la ajada con el vino ya reducido

y este es el resultado después de 30 minutos al horno; 

y aquí está, y os puedo asegurar que no hacía falta pulsar el botón de pescado, esto está apetecible y rico de verdad


Y aquí están los precios, no muy caros contando con que este plato está rico rico de verdad.
Dos consejitos, 
uno: prueba este pescado, te gustará
dos: ríndete de una vez, no tienes escapatoria, ¿no sientes tu persona rodeada por uno de mis abracitos? pues eso, un abracito

Y, por último, frases para no olvidar que se encuentran por ahí:

LAS COSAS NO VALEN POR EL TIEMPO QUE DURAN, SINO POR LAS HUELLAS QUE DEJAN.

ALGUNAS PERSONAS CAUSAN FELICIDAD A DONDE VAN; OTRAS, CUANDO SE VAN


4 comentarios:

  1. Acabo de pasar un buen rato leyendo tu post. Me ha divertido lo del prototipo. Yo cada vez me encunetro más cabezona, pues he disminuido mucho de estatura y solo crezco a lo ancho, con lo cual destaca más la cabeza, jajaja...

    Tu receta me ha encantado, usas mis condimentos preferidos: pimientos rojo y verde, cebolla, ajo, vino blanco...¡Hummmmm! rico, rico.
    Yo te invito en correspondencia a visitar mi blog, y buscar en "recetas" un excelente "guiso" de bacalao, con garbanzos, patatas y pimientos.Lo que no soy tan detallosa como tu a la hora de dar la receta. Espero que también te guste.
    Buenos días en esta mañana de sábado. Me incorporo a tu lista de seguidores.

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    1. Tu blog lo conozco desde "tiempo ha" y soy un admirador de todo tu trabajo y amor por La Coruña, es más, me encanta de siempre eso de "JUBILADA JUBILOSA". Admiro tu optimismo y tu contagiosa alegría. Se que algún día recurriré a tu buen hacer y tu buen ejemplo para la gente (como se dice ahora) mayor.
      Gracias por leerme y por tu comentario tan bonito. Un abracito.

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  2. Desde un blog de jardinería llego aquí.
    Probaremos la dorada, que promete mucho.
    Un saludo de una jardinera-cocinera desde La Coruña.

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    1. Buena receta, buena elección.
      Gracias por leer este blog. Vuelve pronto.
      Un abracito

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