martes, 10 de abril de 2012

FURANCHOS

Estamos de enhorabuena los gallegos y sobre todo los del sur, los de Ourense y Pontevedra
llevaban años peleando para que los asiduos no tuvieran que tomar el vino a pelo. El litigio llegó hasta Bruselas, no fue una coña y durante mucho tiempo estuvieron en el limbo de la legalidad. Pedían poder dar tapas de colesterol, bueno, tapas cociñadas de chourizo, raxo e orella de porco, y también que los clientes pudieran llevar al furancho su propia comida. Los furanchos, también llamados loureiros, son propios de las zonas de Galicia en donde se produce mucho y buen vino, o sea, Pontevedra y Ourense. Cosecheros particulares que ponen a la venta en sus casas su excedente de vino hasta que se agota. Suelen estar abiertos desde que el vino joven es bebible, enero o por ahí, hasta junio o julio. Aquí, en La Coruña, tenemos un antecedente de furancho y no por el vino, sino porque te dejaban llevar la meriendiña

la antigua fábrica de cervezas La Estrella de Galicia

tenía en la esquina arbolada que casi no nos deja ver el trolebús de dos pisos, (mejor bajo y bajo cubierta), un merendero en donde se sentaban a merendar las familias y pandillas de amigos los fines de semana a la vuelta de la playa. Eran épocas en que las cigalas y nécoras eran casi más baratas que un bocadillo de calamares de los de la plaza de Orense. La foto de los Cuatro Caminos es de mediados de los sesenta. La inauguración de la fuente luminosa fue un acontecimiento ya que la habían construido a principios de esa década, los alumnos de la escuela acelerada de Someso. Acelerada por que enseñaba oficios en cuatro meses. Empezaba la época del desarrollo español y se necesitaba mano de obra cualificada.
A mi, lo de furancho, me lleva a Castrelo do Miño, al embalse de Albarellos en la provincia de Ourense, al ladito de Rivadabia, a la misma Rivadabia en donde estuve una temporada y descubrí que la gente se asociaba para todo, el teatro de aficionados, la música, las tertulias, etc. Años sesenta y setenta. !!que envidia de gente y de pueblo!! Para pasarlo bien tomando un vino, no tenían que cantar eso de "fun polo vento e vin polo aire" o lo de "el vino que bebe Asunsión"



Vinde esta tardiña que vou a abillar unha pipa (ou bocoi) do meu viño do riveiro; venir esta tarde que voi a poner el grifo a un barril de vino del riveiro de mi cosecha, me dijo un cosechero familiar en una ocasión en Rivadabia y no lo olvido. Menudo barril de madera, debía de medir mas de dos metros de alto y lo que me quedó grabado fue el miedo que tenía de que entrara demasiado aire y se estropeara el vino. 

Y allí, en la bodega, con un ceremonial de aquí te espero, se procedía a poner el grifo, que para que no perdiera, no tuviera fugas de vino, se le enroscaba a modo de junta, una hoja de periódico (cuantos usos tenía el periódico de aquellas épocas,  higiénico en los bares de medio pelo, envoltorio del bocadillo,  acompañado de serrín haciendo de alfombra a la entrada de las bodegas en los días de lluvia, etc. incluso algún ilustrado lo leía) y después de embillar o abillar, se ponía, en un agujerito situado en la parte superior del barril, una astilla de madera a modo de corcho o tapón que aflojándolo, hacia de respiradero para que entrara el aire y dejara salir el vino por la billa. 
Conté mi experiencia en Ourense pero no hay que olvidar la zona y alrededores de Vigo, Redondela, .......... y, es verdad que para encontrarlos es necesario preguntar al vecindario o seguir la pista de las ramas de laurel (por eso se llaman loureiros) pero al final vale la pena. Los vinos son caseros, suaves y naturales y las tapas, está claro que quedas a expensas de la mano de la cocinera, pero no fallan aparte de las de cerdo, los pimientos de Padrón, el pulpo, la tortilla con huevos caseros, las famosas xoubas (sardinillas) de Vigo, etc.
Todo esto, como dije, no lo tenemos en el norte de Galicia, no hay vino y habrá que inventar algo para no perder el tren. No se, por aquí arriba,  somos muy de caldo gallego. Podría ser que cuando hacemos en las casas un pote de caldo gallego, en vez de estar comiendo el susodicho toda la semana, abrir un furancho de excedente de caldo gallego y venderlo en cuncas hasta agotarlo. Habrá que consultar a los organismos de la Xunta.

La frase:
TOMA CONSEJO EN EL VINO, PERO DECIDE DESPUÉS CON AGUA (Benjamín Franklin, y eso que inventó el pararrayos)

Un abracito y hoy uno especial para Lourdes de Vigo

P.D. (después de la data) : Un mea culpa bien grande. Casi sin tiempo para respirar después de publicar este post y ya tengo en mi monitor un correo de mi amigo Javier. Discreto que es él y no escribe un comentario público advirtiéndome de mi error, mejor olvido, al no escribir nada sobre los furanchos de Betanzos. Bueno, en Betanzos no se le llamaban o llaman furanchos, se dice de éllos bodegas. Hablo con Lito y también lo confirma. Será que estoy o soy mayor y ya tengo lagunas en mi memoria?. Tienen razón éllos, mis amigos Javier y Lito al recordarme que en nuestros año mozos estaba de moda, muy de moda, el ir allí a tomar los vinos en las bodegas ocasionales, las del ramo de laurel, exactamente igual que en la Galicia del sur.
Cualquier día será estupendo para hablar un poco del GRAN BETANZOS.
Perdón y un abracito

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