domingo, 31 de agosto de 2014

TOMATES CHERRY CONFITADOS

Los jubilados, afortunados como yo por qué tenemos huerto?, o sea, por que somos hortelanos, todos los años descubrimos, damos protagonismo y aupamos al número uno de nuestro ranking particular a una hortaliza de nuestra huerta, y que hace el papel de la tradicional canción del verano de las del "inolvidable"

Georgie Dann, que ya por los veranos de los años sesenta nos castigaba  con bailes -!no eran de agarrar, eran sueltos!- del estilo del casatchok luciendo estos modelos que, si mal no recuerdo -y gracias a Dios-, no creaban "tendencia". Yo, os lo digo, porque en aquellos tiempos trabajaba en una empresa de montajes eléctricos y, la verdad, no me veía así, vestido de esa guisa "al salir del trabajo en la obra" y, además, no tenía bolsillos para el alicate y demás.
En estos últimos años, el primer puesto del hit parade particular de mi huerto lo han ido ocupando diversas verduras y hortalizas con sus derivados: Que si un año la crema fría de pepino, que si al siguiente los pimientos rellenos de no se que, al otro, !qué me vas a decir de la riquísima y finísima vichyssoise o vichisua!,.....; este año el protagonismo fue, está siendo, el TOMATE en las seis variedades que planté: 


gigante rosa, de rama, kumato y raf (falta en la foto la variedad "pera", propia para salsas, que aun no maduró, y los cherry de los que hablaré ahora) y que me sirvieron para, además de la clásica salsa de tomate y  el tomate triturado, probar diversos tipos del estupendo gazpacho y, el hasta ahora para mi, casi desconocido salmorejo.

Veamos el CHERRY TIGRE:

el apodo "tigre" o cebra le viene, por supuesto, por sus colores entreverados; dicen de él que es una variedad enana del kumato;

es el primer año que lo cultivo y es una estupenda sorpresa, sobre todo por el sabor y por el sinfín de posibilidades que ofrece. Un poco más grandes que los cherry de siempre, dos - tres centímetros de diámetro, he colocado estos cuatro en un platito de los de café para  imaginarnos el tamaño.


La piel -epicarpio- es un pelín dura pero, en contrapartida, la pulpa -mesocarpio- ocupa un tanto por ciento bastante elevado del total del tomate; con sabor intenso, es más dulce que los de siempre aunque tiene toques de cierta acidez. 

La semana pasada tuvimos en mi casa una reunión de amigos y, uno de ellos, SUSO, fue una auténtica sorpresa en el tema de la cocina, o sea, como un verdadero cocinitas pero "más en plan profesional" y, 

haz clik en una de las fotos


entre otras cosas ricas y sabrosas, nos preparó los tomates cherry tigre confitados;
¿Cómo los hizo?, te lo cuento:

el primer paso es lavar y secar bien los tomates


a continuación los puso en una sartén con un centímetro de aceite caliente y a fuego medio; les añadió un poco de sal y, lentamente,

los cocinó, sin prisas, dándoles la vuelta para que tuvieran tiempo a hacerse en todo su contorno

cuando se ve que ya están "doraditos", es el momento de espolvorear abundante azúcar y darles el último toque al fuego, nos dijo.

!EXQUISITOS!, tan sabrosos que yo no me lo pensé dos veces y, a lo largo de estos días, los he preparado en otras tantas ocasiones para completar los platos; en una de ellas

sofreí en aceite de oliva 0,4º un par de dientes de ajo muy bien picados,

luego añadí unos mejillones de Lorbé

y un buen chorro de sidra asturiana. Retiré los mejillones nada más abrirse y, al líquido que quedó en la sartén

le añadí un poco de pimentón dulce, cocinándolo un ratito;

mientras, corté una rodajita de un rulo de queso de cabra 

y le di vuelta y vuelta en aceite de oliva 0,4 caliente;

un poco de salsa en los mejillones y

aquí está esta buena y sabrosa mezcla de sabores: Mejillones gallegos con queso de cabra y tomates cherry confitados que, la verdad, le discute el protagonismo tanto al queso como a los mejillones,

sin olvidarme, claro,  de una copita de este suave y afrutado vino, también de aquí, de Galicia, el Marqués de Vizhoja de siempre, buen precio -menos de 5€- y ligerito, 11,5 º.

En esta segunda ocasión fue en una comida familiar campestre,

pulsando en una de las fotos se ven más grandes y mejor
en Celas de Peiro, a los pies del imponente Monte Xalo coronado por las no menos imponentes antenas:

en una barbacoa de gas

preparamos los tomates cherry, solomillo de cerdo y

pimientos de Padrón,

y aquí está el resultado: rico, rico de verdad y sin "gastar" muchos euros;

el vino de hoy es un buen ribeiro en taza de barro, Villa Los Colibríes, un poquito más de 10 €, y es que la comidita se lo merecía.

y en viendo Sancho todos estas ""finezas"" empezó diciendo:
"....mucho mejor me sabe lo que como en mi rincón sin melindres ni respetos aunque sea pan y cebolla, que los gallipavos de otras mesas, donde me sea forzoso mascar despacio, beber poco, limpiarme a menudo, no estornudar ni toser si me viene en gana, ni hacer otras cosas que la soledad y la libertad traen consigo ...... -ver la tele, leer el periódico, ......(cap. 9, I parte)

para terminar:
.....Mire señor doctor, de aquí  en adelante no os curéis de darme de comer cosas regaladas, ni manjares exquisitos, porque será sacar a mi estómago de sus quicios, el cual está acostumbrado a cabra, a tocino, a cecina, a nabos y cebollas y si acaso le dan otros manjares de palacio, los recibo con melindres, y algunas veces con asco....." (cap. 49, II parte)

Lo dicho, amigo, solamente me queda por decir mi consejito de hoy: por favor, ríndete, no tienes escapatoria, ¿no sientes tu persona rodeada por uno de mis abracitos?, pues eso, un abracito.

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