lunes, 17 de noviembre de 2014

¿DORmir.....? ¿no dorMIR....?

......lo cierto es que a estas edades algunas noticias dejan a uno con mal cuerpo, de verdad; y es que estos periodistas no valoran las consecuencias que pueden acarrear  titulares como el aparecido días atrás en diversos medios de comunicación. Yo, por mi edad, fui educado en un ambiente un poco como "reserva espiritual de occidente" años cincuenta, y otro poco como un "macho ibérico" años sesenta, que dicho más suave sería un latin lover o un agazapado pero siempre al acecho DON JUAN. 
Menos mal que allá por los años ochenta apareció Gonzalo Torrente Ballester, que con su novela "Crónicas del Rey Pasmado" nos abrió los ojos de par en par a más de uno, incluido yo, al explicarnos lo fácil, corriente y hasta normal, que era eso de los gatillazos, oye, que incluso los reyes como el susodicho protagonista de la novela

Felipe IV, tuvo uno en el momento más inoportuno, bueno, eso si, después de haber cumplido como un eso, un latín lover, "una o más veces". Es curioso como las autoridades eclesiásticas de la época -siglo XVII- no se ponían de acuerdo en que si un gatillazo era un pecado mortal como si hubieras consumado, o era simplemente un pecadillo de esos, sin entidad, un pecado venial de los que te mandaban al Purgatorio

no olvidar que pulsando en una de las fotos se ven más grandes y mejor
En La Divina Comedia de Dante, se describe perfectamente como penaban temporalmente los condenados por esos pecadillos basados en los 7 Capitales. El de la lujuria era el más jodido ya que ardías en un gran incendio, sobre todo si durante tu vida habías pecado de insatisfecho; pero vamos a ver, 
imagen con la cara pixelada  para preservar el anomimato

¿y a la que le duele casi siempre la cabeza? ¿para ellas no hay sitio en el Purgatorio?.
Después de leer con detenimiento las penas de los 7, el más asequible es el de la gula, que como se ve, sólo te hacían pasar un poquito de hambre. Y el más chuli es el de la soberbia; 
imagen también con la cara pixelada por eso del anonimato

a los soberbios, Dante los condena en su Purgatorio a que se arrastrasen con un montón de piedras a sus espaldas, y les estaba muy bien ya que era -y es- imperdonable eso de sentirnos altivos, arrogantes, vanidosos.....

Pero bueno, amigos, y ¿cuál es esa noticia que altera a los sexagenarios como yo?

Aquí la tenéis, apreciados lectores: Un estudio revela que muchas mujeres prefieren dormir antes que tener sexo; a mi, si he de ser sincero, lo de un estudio sin firma ni ningún dato que indique de donde viene, no me ofrece muchas garantías, pero claro, la gravedad y trascendencia de informaciones de este calado no creo que se den así como así, sin contrastar como es debido su veracidad.  No creo que estas encuestas se hagan a mano alzada en cualquier reunión de la comunidad de vecinos antes de votar una derrama o aumento de cuota o, que en cualquier puesto de venta de carne o similar, te pregunten de paso que haces la compra: Mari, ¿cómo quieres los filetes? ¿finitos?, oye, y a propósito, que prefieres, ¿dormir o un buen quiqui?. 
Y tu, querido seguidor de "El Sexagenario", te preguntarás en qué afecta a mi proceder o comportamiento eso de que ellas prefieran dormir, y yo te digo que si este notición hubiera llegado a mis conocimientos en los principios de los tiempos, en mis años mozos, o sea, hace exactamente la friolera de más-menos cincuenta años, seguro que los procedimientos de acercamiento a mis amigas las chicas, serían otros. Por ejemplo, tienes una novia de poco tiempo y llega su santo, o San Valentín, o cualquier fiesta patrocinada por los centros comerciales, y ¿qué le regalas? pues unos bombones, flores, un libro, ....... pero a qué no se te ocurre entrar en una tienda de colchones y comprarle una funda de almohada?,
o la misma almohada?
Yo, de siempre, no soy mucho de llamar a mi "señora" eso de cariño, cielo o similar pero está claro que sabiendo ahora, gracias a estas noticias, cuales son sus preferencias, yo llegaría a su lado el día de su cumple y le diría: felicidades cari -o chata, o mi vida-, y le daría como regalo el primer año una funda como dije antes, pero a medida que nuestra relación fuera cumpliendo trienios, aumentaría el tamaño y valor de los regalos: Una funda para el colchón, un colchoncito de esos que tienen memoria -pero no se chivan-, una cama articulada, una mesita de noche con orinal incluido, ......ya veis, regalos que tuvieran relación con la noche y los sueños y, os lo aseguro, visto lo visto, hubiera arrasado.
Claro que si ese acertar en los regalos trajera consigo un mayor acercamiento  y, por consiguiente, más derecho a roce, no se, no se, si valdría la pena

no olvidar que pulsando en la foto se ve más grande y mejor
por que ya lo veis, 10 segundos besando a nuestra cari, o cielo, o lo que proceda en cada caso, supone el traspaso de 80 millones de bichos, o sea que ni el internet ese de la banda ancha tiene más velocidad transfiriendo datos en forma de animalitos pequeños.
Y yo sin enterarme de tanto bicho yendo de un lugar a otro, o de boca en boca (boca a boca diríamos) y hasta me daba asquito el chiste aquel que circulaba de saliba a saliba -porque todavía no había ni televisión- que decía: estaba una pareja besándose y le dice ella: cariño, ¿me pasaste el chicle? y responde él: no, cielo, es que estoy acatarrado.
!!País!!, -antes España-
Por eso, amigo seguidor de este blog, es mejor darse abracitos en vez de besos, o sea, por favor, sigue mis consejo de siempre y no esperes más: ríndete de una vez, no tienes escapatoria, ¿no sientes tu persona rodeada por uno de mis abracitos?, pues eso, un abracito.

LOS QUE SUEÑAN, Y LOS QUE ESTÁN SOÑANDO, NO ESTÁN DESPIERTOS EN LA MISMA MEDIDA  Jostein Gaarder, escritor noruego, profesor de literatura en BERGEN

1 comentario:

  1. Bueno..... con mi edad ya ni un beso, primero fue el pollo después los percebes, chiquillo no se te ocurra informarte de los abracitos, es lo único que me queda. Ya ni chicle tomaré.
    Un abracito pero muy separado.

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