sábado, 16 de abril de 2016

POLLO CON LANGOSTINOS

Había conseguido poner a todo un país, casi casi, en pie de guerra y sólo por el simple hecho de eso, "poner o anteponer". Que más dará, se decía una y otra vez. Claro que, si lo analizaba detenidamente, estaban en litigio dos poderes que se podían calificar de omnímodos. Pero ¿quién tenía que figurar primero?. Analicemos estos datos aunque sepamos de antemano que, figure quien figure, el resultado siempre será el mismo. En la Tierra, parece ser, habitamos bastante más de cinco millones de especies, de las cuales, doscientas y algo mil viven en los océanos y no se cuantos millones vivimos en tierra firme, eso por un lado, pero por el otro, sin valorar la cantidad pero sí la cualidad, el resultado no sería ya lo mismo, y me explico: En el caso que nos ocupa aparecen dos estilos de andar por la vida, a saber,  decápodos y bípedos.
Ya veis, diez pies y/o patas que no valen ni para chupar, contra dos, que sí valen para eso y mucho más. Escribo todo esto por la sencilla razón de que me fue imposible encontrar tanto en libros de cocina, como en Internet o en libros especializados, el título de la receta cambiado, a la inversa, o sea, a la viceberza: LANGOSTINOS CON POLLO; menuda duda tengo yo, ¿cómo conseguir llegar a más lectores de este mi blog?. Dicen los entendidos en redes sociales y tal, que la palabra clave es fundamental para que los "motores de búsqueda" en Internet vallan a tu blog, a lo que escribes; ¿cuál será el orden acertado?: Pollo con...., langostinos con......
Claro que, si nos retrotraemos a la Edad Media, al pollo se le atribuía un origen acuático, o sea, que más bien era pescado (que cucos), porque así se podía consumir en época de cuaresma; bien es verdad, creo, aún no se conocía al decápodo del langostino. Y desde entones, y durante muchos siglos, el bípedo siguió siendo un manjar reservado para las grandes ocasiones y las fiestas significadas; de hecho, en España, y hasta no hace muchos años, era considerado un lujo que aparecía en las mesas en celebraciones especiales. 

En España, la industria de la carne de pollo empezó a desarrollarse a partir de los años sesenta. En esos años, comenzaron a aparecer avances tecnológicos en los procesos relacionados con el pollo, abaratando su coste. En la actualidad, el pollo es la carne fresca que por precio, por disponibilidad y versatilidad, es la más demandada en nuestro País. Aquí, creo, andamos en la actualidad por un consumo de 20 / 25 Kg. per cápita al año. Dicen las estadísticas de antaño que pasamos de los 2 kg de finales de los cincuenta, a los 5 per cápita de mediados de los sesenta, 10 kg en los setenta, 18 en los ochenta..... , claro que, en los EE.UU. nos doblan el consumo con cuarenta y algo Kg por persona.

Yo, admirador de los Yanquis en tantos aspectos, quiero aportar mi granito de arena con esta receta, para ver si así nos acercamos a su per cápita de pollo. 
De todas las maneras, 45 millones de españoles multiplicados por los 25 kg. que nos atribuyen, nos da la friolera de un millón ciento veinticinco mil toneladas, o sea, 1.125.000.000 kilogramos.

En mi caso, como habitante en el rural, contribuyo -no se si modestamente- aportando a esa cifra de no se cuantos millones de kilogramos, la friolera de 

cuarenta o cincuenta kilos al año de esta exquisita y no tan blanca carne de pollo.

Pues ahí va la receta de 
POLLO CON LANGOSTINOS

no olvidar que pulsando en una de las fotos, se ven más grandes y mejor
Para esta ocasión no uso un pollo casero, ya que estos tienen un problema, y es que, al ser una carne madura  (los pollos los suelo matar con no menos de ocho meses de vida), necesitan bastante tiempo de cocina y no es el caso de esta receta. 


despiezo el pollo


en una sartén con abundante aceite de oliva y cinco o seis dientes de ajo enteros, sofrío los langostinos, y espero a que enfríen un poco para pelarlos


en el mismo aceite doro los trozos de pollo y reservo


preparo un par de zanahorias, un puerro, una cebolla, tres o cuatro champiñones y unos cuantos cebollinos

utilizando el mismo aceite de los langostinos y el pollo, sofrío todo lo anterior, sin prisas, que se impregnen de todo el aroma que tiene este aceite cargado de ajo y .....

le añado un buen chorro de vino -medio vaso- que dejo un rato al fuego para que evapore el alcohol

incorporo las cabezas de los langostinos y cocino todo ello un rato;

en un recipiente adecuado lo trituro todo sin olvidarme de retirar los dientes de ajo

e incorporo a una tartera no muy baja

le añado 1 litro de caldo de pollo y medio litro de tomate triturado

mezclo y caliento todo ello

 e incorporo el pollo

mientras se cocina un poco, quince minutos, preparo unas patatas cortadas en trozos no muy grandes

que añado a la tartera y cocino a fuego medio otros 15 minutos


 y llega la hora de los langostinos, que no necesitarán más de cuatro-cinco minutos al fuego 


y esto es el resultado, !menudo color! menuda salsa!. 
Ya comenté en más de una ocasión que me gustaría ser notario solamente para poder dar FE del aroma y el sabor, pero lo siento, os tenéis que fiar de lo que digo y escribo.


 y es que, se mire por donde se mire, esta mezcla de sabores es de lo más acertado que probé en bastante tiempo.

Y nada más, amigo seguidor de este mi blog, solamente decirte que tienes que rendirte de una vez, te pongas como te pongas, no tienes escapatoria, ¿o es qué no sientes tu agradable persona rodeada de unos de mis cálidos abracitos?, pues eso, un abracito

P.D.: y por si alguno de vosotros, amables lectores, queréis cultivaros un poquito más, aquí tenéis los representantes más característicos de esta sociedad a veces tan sorprendente:

  
nos queda otra opción algo arriesgada a nivel personal, y es convertirte en un acomodado pollo-mascota
se vive calentito, alimentado, abrigadito, .........pero también adocenadito.....

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