jueves, 5 de enero de 2012

MI CARTA A LOS REYES MAGOS

Queridos Reyes Magos de Oriente: Espero que al recibo de esta estéis bien, yo bien a D. g.
Cuando leáis esta carta, probablemente no despierte vuestra atención y quizás pase desapercibida  por lo poco llamativa o tal vez, lo mal estructurada que está en la exposición de los temas a tratar. Cuando era más niño, te las tenías que arreglar tú solo para escribir de una forma más o menos decente estas cartas dirigidas a Vosotros. No había manuales o plantillas de carta a los Reyes, como  había ya entonces libros bien gordos en donde te explicaban como escribir cartas de amor, o cartas comerciales, o cartas dirigidas a la "autoridad" y, si no, siempre había, como en la mili, un soldado espabiladillo que te ayudaba un poco o un mucho para salir airoso en cualquier trámite o declaración. Digo esto de los manuales o plantillas porque muchas de las relaciones de amistad, comerciales, etc. se hacían por carta, incluso las amorosas eran tan prolongadas e intensas, que podías acabar casándote en la distancia de miles de kilómetros. Se decía que se casaban por "PODER"  tras una larga relación "EPISTOLAR". Estaba guapa la cosa. Bueno, pero volvamos al tema que nos ocupa, que me desvío sin querer.  Decía que mis cartas no debían de ser un buen ejemplo a seguir en la estructura de mis peticiones porque de mi infancia no tengo grandes recuerdos de también grandes juguetes. Eso quiere decir que no debía escribiros con demasiada claridad y siempre me trajisteis cosas cambiadas de las que ahora me acuerdo con inmensa gratitud.
Por eso, hoy, en esta carta que os mando, no os pediré grandes cosas. Más bien os daré yo a Vosotros alguna que otra.
Os doy las gracias por la infancia que me proporcionasteis, que aunque fue a base de leche sin mucho omega 3 y yogures sin 10 mil millones de bífidos, guardo de ella un recuerdo difícil de olvidar; siempre rodeado de buen ambiente familiar y de buena gente y valorando de verdad todo lo poco o mucho que tenía. Os doy también las gracias  por mis años de adolescencia, que es cuando la gente joven se define, quizás para toda la vida,  por hacer que tropezara con amigos inolvidables y también con mis primeros amores tan límpios e inocentes como yo.
Y qué deciros de mi juventud? Empecé a trabajar joven y por veces, lejos de mi casa y también, aunque no tenía oportunidad de escoger a mis compañeros, siempre me los disteis de lo mejor a lo largo de toda mi vida laboral.
De "siempre" tengo una familia que me quiere de verdad y me proporciona paz y me da estabilidad. Yo ya estoy jubilado pero a mi entorno, el tema de la crisis de trabajo le está pasando sin grandes dramas personales.
Y así podría seguir un buen rato dando las gracias, incluso por este blog, que aunque parezca mentira, ayuda un poquito a que yo trate de ser una mejor persona.
¿Y de la salud? En líneas generales no hay grandes quejas. Sólo os pido, en este tema sí, que os suméis a mis ruegos y rezos para que se solucione algún problemilla que otro que anda rondando por ahí y, también, que toda la gente a la que quiero y necesito a mi lado, alcance, y yo con ellos, la paz y el bienestar personal. 
Bueno, queridos Reyes Magos de Oriente, por este año no mucho más. Quedo a vuestra disposición para lo que tengáis a bien.
Como siempre, UN ABRACITO

P.D. (después de la data): hoy, día de reyes, he descubierto una verdad que no conocía, que no conocí a lo largo de mi vida hasta estos días; hoy lo se de buena tinta, los reyes no sois Vosotros, los reyes de verdad son los NIÑOS. Para ellos, los niños, para MÍ cuando fui niño, y todos los niños que estaban conmigo en aquellos años, esta canción:

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