Es el mismo título que el anterior dedicado al cultivo de las coles de bruselas pero este lo dedico a la conservación, mejor, congelación de las mismas y también, una "recetita". Repito alguna foto y algún paso de la recolección que ya he comentado, como recordatorio; empecemos:
se cortan con un cuchillo bien afilado y también se puede hacer fuerza sobre la col una a una hasta romper el tallo
el tamaño medio pasa de los 2,5 centímetros de diámetro (1 pulgada)
con un cuchillo y una a una, se recorta el tronquito y se sanean las hojas exteriores que estén en mal estado o feas a la vista
se lavan con un par o tres aguas
y por último, se bañan en agua con un poco de vinagre por si tienen algún "bichito"
el escaldado es el de siempre,
esperar a que hierva el agua y dejar dos minutos aprox.
después escurrir bien
y dejar enfriar y secar encima de un paño o papel absorbente
y por último, pesar
y envasar en bolsas aptas para congelar.
Me sorprende que a los grandes cocineros, los de varias estrellas o los mediáticos de verdad nunca les he visto hacer una receta con coles de bruselas. Bien es verdad que su forma de hablar en la cocina, tan peculiar y tan suya, siempre con diminutivos, que si bien pochaditas, que si una cebollita, que si rehogas un poquito, que si un diente de ajo bien laminadito, etc., todo son poquitos y diminutivitos, no les ayuda nada con lo de las coles de bruselas. No me imagino ver en la TV a una de estos cocineros tan grande hablando como hablan, de sus o las "colitas". "No, es que en esta cocina tenemos unas colitas riquísimas" diría un argui cualquiera invitando a la audiencia a probarlas. Definitivamente, no encaja.
No es mi caso y por eso enseño las últimas que hice en mi casa:
PEDAZO DE COLES DE BRUSELAS FRITAS
después de limpiarlas y lavarlas si fuera necesario, las partimos a la mitad si son muy grandes
ponemos abundante aceite en una sartén y doramos unos dientes de ajo para dar un poco de sabor
sal pimentamos
y a la sartén
si no son muy grandes, las hacemos enteras como en este caso
dejamos hasta que se doren
y retiramos
a un papel absorbente para que dejen el exceso de aceite
y aquí las tenéis complementando cualquier plato. Son tan sabrosas como las coles cocidas.
El refrán:
NI HUERTA EN SOMBRÍO, NI CASA JUNTO AL RÍO


















